Ponte mis zapatos!

Si bien es cierto que hoy en día el juzgar, el criticar y comparar a las personas es el ‘hobby’ de muchos, lo vemos en la escuela con ejemplos de ‘Bullying’ y en adultos, lo vemos muy claro con programas de televisión sin catadura moral que en cambio tienen muchísima audiencia. Programas cuya filosofía se basa únicamente en hablar mal de los demás, insultar y faltar al respeto a personas que ni están presente en ese momento para poder defenderse.

En este punto, me encantaría que cada uno de nosotros nos paráramos a pensar solo un segundo en quién somos para juzgar al otro. ¿Somos jueces o algún tribunal superior de la sociedad? Es a todos luces prepotente juzgar al otro y sentirnos superiores por tener un trabajo mejor remunerado, con más experiencia, tener pareja, un cuerpo bonito, creernos mejor personas que los demás y… yo que sé qué cosas…Juzgamos y juzgamos sin piedad, sin pararnos a pensar  en las consecuencias que nuestros actos puedan tener en los demás porque no conocemos  la realidad completa del otro. Por ejemplo, si tiene una baja autoestima, hijos pequeños, familiares muy mayores…No somos conscientes del daño y el dolor que podemos ocasionar en el otro, tampoco tomamos conciencia de que con ese acto de juzgar, nos estamos reflejando.

Lo que criticamos es lo que somos y lo que damos también es lo que somos.

Si por unos minutos pudiéramos ponernos en los zapatos del otro, es decir, ponernos en su piel con empatía,  vivir lo que el otro está viviendo y sentirlo, estoy totalmente segura  de que la mayoría de las críticas se convertirían en elogios y en admiración profunda. Y es que realmente no podemos hacernos una idea de lo que el otro está viviendo o de todo lo que ha vivido en su pasado, desde la infancia.

Así que antes de criticar os invito a parar, a pensar en los beneficios que reportan esas críticas, esos juicios de valor…y también lo que les a aportar a las personas afectadas.

Os invito a reflexionar y a mirar en vuestro interior y a comprobar si eso mismo que se juzga en el prójimo es algo que quizás primero hay que aceptar en uno mismo. Este acto requiere de mucha valentía y humildad para reconocerlo. Ejercitar la compasión y la aceptación en nosotros mismos es muy importante en esta práctica para ‘pillarnos’ y constatar si esas actitudes que criticamos en el otro, nos representan.

Es indispensable entender que el respeto y la confianza deben ser la base de una buena convivencia, respetar a cada persona como es, única y que actúa lo mejor que puede y que sabe desde sus vivencias y experiencias.

Como conclusión, la clave está en aceptar y respetarse a uno mismo para poder aceptar a los demás. Pensar que que todas las personas tienen algo que enseñarnos y nosotros tenemos mucho que aprender, agradecer que seamos diferentes y valorar lo que nos hace únicos.

Desarrollar el valor de la EMPATÍA, nos hace más humanos, nos permite auto-conocernos, explorar nuestro interior a través del otro. Aprender está práctica para desarrollarla en pareja es requisito indispensable para las «uniones con conciencia«.

4 thoughts on “Ponte mis zapatos!

  1. Hola.
    Tenemos dos grandes cerrojos para no hablar mal de los demás: uno los labios y otro los dientes. Si antes de hablar mal de alguien o criticarlo, los cerráramos (los labios y los dientes, (que entre otras cosas para eso están), cuando estamos con alguien, o en un entorno laboral, social, etc y utilizáramos los ojos, el corazón, el oído, evitaríamos decir algo de lo que después nos arrepintiéramos y el consiguiente daño que se hace a la persona que se critica o incluso a veces se humilla.
    Y es que a veces no escuchamos al otro, estamos mas pendientes de lo que vamos a decir que lo que nos va a decir el otro. Y esto también pasa en la política, en la sociedad, en el trabajo, en la familia, etc.
    Pongo un ejemplo que vale tanto para una gran negociación como para una conversación entre dos:
    «Buscar primero entender, luego ser entendido».
    Esta técnica ya la utilizaban las civilizaciones indias de América, de hecho se llama «El palo Indio», que representa un Ave encima de una Cabeza. Y con esta técnica se han conseguido grandes acuerdos a nivel internacional entres Estados en conflicto.
    En cuanto a lo de señalar a alguien como comentabas en la introducción te paso una reflexión muy didáctica que nos puede ser útil a la hora de señalar o criticar a alguien: «Nunca señales a nadie con un dedo pues recuerda que tres te están señalando a ti».
    Por último estoy de acuerdo con lo que decías Rosa que hay que aceptarse a uno mismo y quererse a uno mismo porque si no te aceptas ni te quieres, no podrás aceptar ni querer a nadie. En conclusión la humildad sería un buen don o arma para estos casos.
    Saludos.
    Ciao

    1. Gracias Jose Luis! Muy interesantes tus palabras y tu reflexión ¨primero entender, luego ser entendido¨. Siempre ver lo que nos une y no centrarnos en lo que nos separa.
      Un saludo y gracias por compartir!

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