La hipocresía del amor romántico.

Cuando somos pequeños…

Nos instalan y programan nuestra mente a base de repeticiones constantes, ideas y todo un sistema de creencias sobre cualquier tema existente en el mundo, a través de nuestro entorno y nuestras personas de referencia, sean padres, profesores, amigos…

La otra gran vertiente para tal condicionamiento es lo que nos quieren vender a través de los medios de comunicación, es decir, la televisión, las películas, los libros… Tampoco podemos olvidar el gran peso de las redes sociales en toda esta gran manipulación.

El caso del amor…

No podía ser una excepción y aunque estemos en el día de los enamorados (negocio al fin y al cabo), creo conveniente poner unas líneas desmitificando el amor romántico, ya que, una persona que quiera por encima de todo incluso por encima de sí mismo a su » alma gemela» está condenada al sufrimiento, ya que el amor es otra cosa.

Es maravilloso encontrar a una persona con quién compartir tu vida desde la felicidad y el raciocinio, ya que el amor romántico tiene lo mismo de bonito que de poco racional y así nos va.

El amor real nada tiene que ver con este amor romántico.

Amar a una persona…

No es solamente sentir mariposas en el estómago cuando nos la encontramos, ni tener una relación tan intensa que te deje sin respiración, ni estar todo el tiempo pensando en ella.

Es verdad que desde niños se nos venden historias de amor siempre con finales felices.

¿alguien ha visto como siguen las películas después del último beso?

Si deseamos tener un compañero de vida, esto es, una persona dispuesta a estar en lo bueno y en lo malo y darnos la mano para superar los obstáculos. Necesitamos confiar en nuestro compañero.

Demostrar un compromiso con alguien implica estar en las dos caras de la moneda, pero no todo el mundo tiene esta capacidad y creo que todos tenemos una de esas historias de dar más que recibir, muy dolorosas.

Sentir con el alma es inigualable, pero esa sensación de vértigo en los inicios, lo que se denomina enamoramiento, dura lo que dura y hay que estar preparado para cuando toque abrir el paracaídas si hiciera falta, pero eso solamente lo consigue otro amor, el sanador, el amor propio.

De éste, poco o nada nos hablan durante nuestra vida, cuando es la clave para que hagamos el camino hasta con los ojos cerrados, pero siempre se está a tiempo para buscar esa parte dentro de nosotros y amar a los demás desde ahí.

Foto de Rebeca Ibars

Esa es la forma sana de querer al otro, quererse uno bien primero.

Una vez leí una frase que llevo conmigo y releo cuando veo que se me está olvidando quién soy, cosa normal en el ser humano, por ser pareja, novia, compañera de otra persona, que dice algo así como: » quererte a uno mismo es el mejor romance, ya que es el que durará toda la vida.

Si en el camino encuentras a una de esas personas que hacen tus días mejores, adelante.

Siempre habrá caídas, pero lo importante es saber quién eres, no perder la perspectiva de tí mismo cuando entras en una relación y disfrutar cada instante de felicidad y que sea lo que tenga que ser, que la vida está para sentirla.

Y el miedo solamente hará que nos perdamos grandes momentos por el camino.

Y no seré yo, romántica por naturaleza, quién mate a Cupido.

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