¡Hasta que la muerte nos separe!

Esta foto tan tierna muestra 65 años de amor de los padres de una amiga. Al verla me emocioné mucho, pero un rato después me llevó a una reflexión que voy a compartir.

‘¡Hasta que la muerte nos separe!’ ¡Qué bonito suena esto! Seguro que si hacemos memoria podemos recordar frases como ésta y también como esta otra: ‘Y fueron felices y comieron perdices’.

Sí, aunque son expresiones que hemos hecho nuestras, que hemos interiorizado, que incluso nos recuerdan a pelis que hemos visto en nuestra infancia, muchos de nosotros las hemos convertido en creencias, deseos y sueños e incluso en ideales que aspiramos alcanzar.

¿Qué pasa cuando esto no nos sucede? ¿ Qué ocurre cuando rompemos matrimonios o nos los dejan rotos?

Cuando algo en lo que creemos y deseamos se trunca nos quedamos con la sensación de fracaso. Esta sensación es horrible puesto que trae consigo una elevada dosis de frustración que nos puede complicar el modo de gestionarlo.

Una ruptura inesperada o alimentada puede llegar incluso a hacernos pensar que algo no está bien en uno mismo o en su defecto en la pareja. Creemos que hemos elegido mal.

Me encantaría compartir otra visión acerca de esta postura.

La vida es muy sabia y nos trae mágicamente a nuestra vida al compañero de vida perfecto que necesitamos en cada momento para nuestro desarrollo y crecimiento. Para traernos con él, lo que necesitamos aprender en nuestro camino de evolución en conciencia.

Importantes también son los momentos de soledad para poder asimilar y trascender todos los aprendizajes vividos. Todo es como tiene que ser.

Estamos en constante cambio y a la vez todo está en contante cambio, querer controlar nuestro exterior como el pretender estar toda la vida con una persona que nada tiene que ver con nosotros o con la que ya aprendido la lección de vida que venía a darnos, no tiene sentido.

Retener a estas personas genera sufrimiento, decepción, es una lucha que está de antemano perdida.

Hay que fluir con la vida, amar, para vivir en plenitud. Hemos de aceptar que la vida nos lleva por caminos separados. Debemos tomar estas decisiones desde el amor y entender que hay personas que aparecen para estar un día en nuestras vidas, semanas, meses o, tal vez, para toda la vida.

Es un trabajo diario el despertar cada mañana y elegir a esa persona para seguir avanzando, para seguir nutriendo esa relación, para darle al otro lo mejor de uno mismo. Eso es crecer cada uno en su camino, pero juntos en la misma dirección. Haciendo que esa unión sea cada vez más profunda y auténtica.

Dos caminantes que caminan juntos haciendo crecer al otro y haciendo que su relación crezca con el paso de los años. En este caso también es importante recordar frases como: ‘Nadie dijo que fuera fácil’.

Aceptar sea cual sea nuestra situación sentimental, libre de juicios, de expectativas, respetando nuestro proceso y sin juzgar como algo que está bien o esta mal. Disfrutemos nuestro momento sea cual sea el tramo de nuestro camino de crecimiento en la vida.

¿Estáis listos para el siguiente aprendizaje de vida?

Uniones con consciencia es AMOR

2 thoughts on “¡Hasta que la muerte nos separe!

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