EL TIEMPO LO CURA TODO

En una ocasión escuché esta famosa expresión, que pese a lo positiva que parece, tiene poco de real.

Es cierto que el paso del tiempo mitiga ciertos dolores y deja cicatrizar algunas heridas, pero su poder de curación es puramente psicológico, ya que lo que no vivamos en el día de hoy, no volverá a presentarse.

En el caso de las personas mayores, damos por hecho que lo han vivido todo y que sus historias son demasiado repetitivas para nuestro frenético ritmo de vida, pero debemos entender que con ellas rememoran sus tiempos felices y ven el reloj correr más lento, que  a cierta edad no es ninguna tontería.

Hay lugares en que las personas han destinado su tiempo libre a una gran labor, que es crear y fomentar los llamados » bancos de tiempo«, que son pequeños momentos al día destinados a estar haciendo compañía y escuchando a las personas que, solas, por un rato se sienten acompañadas y queridas como hacía mucho que no pasaba…

No cuesta demasiado, pero los resultados son tan gratificantes que habría que instalar estos bancos, tan productivos, en todos los lugares del mundo, ya que las necesidades de nuestros mayores poquitas veces se cubren como se debería, siempre hay una excusa mejor.

Es tiempo de magia, tras el paso de las fiestas navideñas todos tenemos en nuestras manos cumplir los propósitos para el año que entra, por lo que es buen momento para investigar sobre el tema y ver si, entre todos, se nos ocurre una manera de poner a caminar un sueño tan bonito.

Regalar tiempo, amor, escucharles contar sus anécdotas y hacerles sentir que vuelven a ser especiales tiene mucho mérito en la sociedad acelerada en que vivimos y nunca se olvidará la persona a la que escogimos para llevarlo a cabo, de ese bienestar que le proporcionamos, tras tanto tiempo con sus viejas historias cerradas a cal y canto en un desván llamado olvido.

Siempre va a haber una persona que cuando se vaya no se haya llevado todo este amor, porque no podemos llegar a todas partes ni estar para todo el mundo, pero si podemos decir al final de nuestro camino que destinamos unos días, unos meses o unos años a un experimento social de tanta calidad humana, sin duda, podemos estar tranquilos, porque hemos hecho un gran bien en el mundo.

Dedico mis últimas líneas para haceros entender que nuestros mayores no son eternos, no van a estar siempre y que de cada uno de nosotros depende que se vayan con la sensación de haber sido importantes, aunque haya sido poco tiempo.

Espero que tengáis curiosidad sobre el tema y que os arranque una sonrisa saber que hay países en el mundo volcadas en este tan bella labor, y yo, soñadora por naturaleza, siempre pienso que si uno mete la curiosidad tal vez es como quién pone la primera piedra, me gustaría pensarlo así, no sé, tal vez sea mi propósito para el 2021.

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