El mundo puede ser un lugar mejor

La vida ha parado en seco y aunque intentemos lidiar con esta nueva normalidad, cómo la quieren llamar, la realidad es que cuesta levantarse cada día, mantener el ánimo y resistir la tentación de no caer en la tristeza y en la ansiedad.

Estamos en un país en que las muestras de cariño, ahora inimaginables, son constantes en nuestra forma de ser y la forma de vernos, es en la calle, y disfrutar de nuestros seres queridos prácticamente está en el adn, pero estos tiempos nos lo han robado y el contacto social, se ha convertido en un factor de estrés.

La vida nos da muchas ocasiones para ser mejores y hacer más feliz la vida de los demás con gestos y muestras de cariño, pero la pasamos sin ser conscientes mirando sólo nuestro camino, evitando nuestras piedras y sin darnos cuenta de que no somos el ombligo del mundo.

Como psicóloga, me pregunto si estamos descubriendo una nueva forma de acercarnos a los demás, de contactar unos con otros, estará surgiendo un nuevo modo de comunicarnos?

A través de dos palabras, «estoy aquí» , en esos mensajes por las mañanas, que parecen un gesto pequeño, pero para mucha gente son el aliento que está necesitando y lo que le da esas fuerzas para seguir adelante un día más.

Expresar nuestros sentimientos es muy importante, tanto como seguir estando presentes para el otro, aunque sea con un mensaje, una llamada, con un te quiero que ahora vale el doble o con un acto que demuestre que no es una mera forma de hablar, dejando a un lado nuestro egoísmo y nuestros propios miedos.

Las redes de apoyo sociales y familiares, en definitiva, tener a alguien cuando se necesite, han demostrado generar un impacto emocional muy positivo, incluso clave para algunas personas que viven en soledad.

Ser y estar, como diría un dramaturgo inglés que conocemos de sobra, que vio clara la importancia de ambas cosas.

La empatía es condición del ser humano.

Ser conscientes del bien que podemos hacer por los demás con tan sólo unos minutos, con nuestras palabras al final del día o con nuestro amor en estado puro, esto es lo que me gustaría transmitir en estas líneas, espero que inspiradoras para la gente que ha perdido un poquito la fe y pedirles que confíen en la vida porque pronto volveremos a ver la luz.

Si el optimismo es contagioso, que sea el pan de cada día en cada uno de nosotros. Seamos ese hij@, padre, madre, amig@ que está cuándo más se le necesita.

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